El sol penetra con fuerza a través de los cristales del cuarto de Romeo. Aun que es prácticamente mediodía Noa no fue a despertarlo. Romeo se levantó con pereza y fue hasta su armario para vestirse. Las manos, aun que aun vendadas, no le dolían nada. Hoy era el día que había estado esperando dos años. Hoy, al fin, sus heridas estaban sanadas y volvería al trabajo. Una vez vestido se acerco al pequeño espejo que tenia en su cuarto, realmente debía afeitarse, ya que al no salir de su cuarto desde el accidente no se había molestado a arreglarse lo más mínimo. Paso esos dos años escuchando el crujir de las maderas al pasar alguien cerca de su puerta, el interfono de Zero mandando misiones especiales y las pequeñas peleas ocasionales que ocurrían a la hora de cenar, cuando todos ya estaban borrachos.
Una vez totalmente aseado y vestido, abrió la puerta de su habitación y para su sorpresa Alfa, Cild, Jin y Noa estaban esperándole.
- ¡Si que has tardado! - Le espeto Alfa – Llevamos dos horas esperándote.
- ¿Estabais esperándome? - Pregunto Romeo aun sorprendido.
- ¡Claro que si! Hoy es el gran día – Dijo una Noa risueña.
Romeo se limito a sonreír, no se esperaba esta sorpresa.
- Bueno, vamos tirando, que sino Zero se enfadara. - Comento Cild.
- No me lo recuerdes... - Dijo Alfa antes de subir las escaleras.
Cuando llegaron arriba, Romeo se adelanto a todos y pico a la puerta. “Adelante Romeo” escuchó, una forma sutil de dar a entender que sólo Romeo debía entrar. Antes de entrar miro a sus amigos, todos estaban expectantes de que volviera a salir con buenas noticias. Entro y cerro la puerta tras de si.
- Buenos días Romeo – Dijo Zero.
- Buenos días – Romeo miro por la habitación, Zero estaba solo, algo raro en él.
- Buenos días – Dijo Anima, la cual surgió desde las sombras a las espaldas de Romeo.
Romeo se quedo atónito, ni siquiera noto como se acercaba a él. Zero limito a sonreír ante su expresión mientras Anima se colocaba a su lado.
- ¿Que tal te encuentras?
- Mejor, las manos ya no me duelen... Que era lo que más tardaría en sanar, ¿no?
- Si, acercarte, vamos a quitarte el vendaje.
Con cuidado y dejando caer sobre las manos de Romeo un liquido rosado, Zero retiró todo el vendaje. Romeo mantuvo los ojos cerrados, le daba demasiado miedo el estado en el que se habrían quedado. Aun cuando no había abierto los ojos pero notaba que el vendaje ya no estaba oyó:
- Vaya, tus pociones mejoran con el tiempo Zero.
Romeo, esperanzado al escuchar eso abrió los ojos y se acerco las manos a la cara para verlas pero no estaban como él deseaba. Ambas manos tenían cicatrices por todas partes y en las palmas dos grandes marcas de quemaduras, más suaves y pequeñas de lo que deberían pero cicatrices al fin y al cabo. La expresión de decepción de Romeo hizo enfurecer a Zero.
- Sin la ayuda de Zero habrías perdido la sensibilidad y prácticamente la forma de las manos, al menos deberías agradecer que otro haya resuelto tu error – Dijo Anima de forma muy dura y clara.
Zero se limito a volver a su ordenador.
- Ya puedes largarte.
Romeo se sintió fatal, realmente Anima tenia razón, sin Zero ya no tendría manos o estaría muerto y él solo le había pagado con una cara de decepción. Hizo una pequeña referencia y se giro para irse.
- Una cosa más – Comenzó a decir Zero – Esta tarde vuelve, te presentaré a tu nueva pareja.
- ¿Nueva pareja? - Pregunto Romeo girándose - ¿No lo era Cild?
- Cild ahora va con Jin.
- Ah... esta bien – Y dicho esto se fue.
- ¿Quien sera el afortunado? - Pregunto Anima con curiosidad.
- Ya lo veras.
Romeo volvió con todos, los cuales le esperaban en el salón, en la planta baja. Iba con las manos en los bolsillos, no quería que sus amigos le vieran así. Pero su cara era como un libro abierto.
- ¿Que ha pasado? - Pregunto Alfa.
Romeo suspiro resignado y enseño sus manos, los demás no pudieron ocultar su expresión de preocupación y un poco de asco. Al verlo Romeo volvió a esconder las manos y dijo:
- Si no os importa vuelvo a mi cuarto.
Nadie se lo impidió, Romeo había pasado esos dos años prácticamente solo en su cuarto, aun que no le visitaban sabían que estaba muy deprimido y el estado de sus manos no le hacia sentirse mejor.
Cuando llego a su cuarto encima de la mesa había un objeto que no estaba cuando se fue. Unos guantes de cuero negros, muy desgastados pero muy resistentes. Romeo se acerco a ellos y los cogió, no sabia bien que hacían ahí. Pensó que podría ser un regalo pero lo descarto enseguida ya que sus amigos estaba abajo con él cuando les contó lo de sus manos, y no creía que pudieran ser tan previsores. Pero era más lógico pensar eso, al fin y al cabo, que no creer que el regalo provenía de una de los dos personas restantes que sabían lo de sus manos. No, definitivamente los guantes no podían ser ni de Zero ni de Anima.
Ya con los guantes puestos, y siendo la hora de comer, Romeo bajo bastante más animado al comedor. Todos le acogieron con alegría y le hicieron un sitio a su lado para comer. Mientras comían Cild, sentada frente a él preguntó:
- ¿Como es que has bajado a comer? Pensábamos llevarte la comida más tarde.
- Es que “alguien” me ha hecho un regalo inesperado y acertado – Dijo Romeo sonriendo.
- Me alegro – Se limito a contestar Cild.
Le hubiera gustado saber quien había sido pero si esa persona prefería seguir en el anonimato no iba a contradecirle. Él ya era feliz así.
>> Mientras tanto, Zero y Anima estaban mirando a los miembros comer desde el primer piso.
- Eres una blanda... - Bufo Zero.
Anima, que ya no llevaba sus guantes, echo una mirada fulminante a Zero y se marcho en silencio. as
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lunes, 17 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
El primer FanArt de El Gremio!
Aquí tengo el primer fan art de El Gremio.
http://img109.imageshack.us/img109/6041/other4koma1.jpg
Solo decir que los personajes estan muy bien enfocados, tanto Zero con su cara de indiferencia en la primera viñeta como el pelo largo y descuidado de Anima, son perfectos.
*se oye* Te quiero So What!
Y yo a ti anonimo lector! :D
Yogur! Leer más...
http://img109.imageshack.us/img109/6041/other4koma1.jpg
Solo decir que los personajes estan muy bien enfocados, tanto Zero con su cara de indiferencia en la primera viñeta como el pelo largo y descuidado de Anima, son perfectos.
*se oye* Te quiero So What!
Y yo a ti anonimo lector! :D
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lunes, 10 de enero de 2011
Cap 13 - Cambios
Las ultimas gotas de la tormenta que azotó Uvra aquella mañana se deslizaban por los cristales de la ventana. Cild estaba sentada en un viejo sillón de cuero marrón esperando a que Noa viniera con las tijeras para quitarle aquel aparatoso vendaje. Ya habían pasado esos dos malditos meses de reposo.
- Me abuurrooo... - Dijo Cild en voz alta a ver si alguien le prestaba atención.
- Deja de quejarte – Dijo Anima mientras entraba en la habitación.
Sus miradas se cruzaron un breve instante pero rápidamente Cild volvió la mirada.
- ¿A que has venido?
- ¿No decías que te aburrías? - Dijo Anima en tono burlón.
Cild aprovecho cuando Anima se quedo mirando por la ventana para mirarla. Desde el accidente Cild no había podido coger ninguna misión y habían días que los únicos que quedaban en la casa eran Zero y Anima, y como Zero nunca estaba por el salón, Cild pudo entablar una pequeña amistad con Anima. Por lo visto ella le había caído en gracia, algo poco probable por los rumores que corrían sobre Anima por el gremio. Dejando de lado que su mirada parecía que podía atravesarte, los ojos de Anima eran preciosos, a Cild le parecía raro que nadie se hubiera fijado antes pero era algo normal, ya que nadie miraba a Anima a los ojos, siempre solían agachar la cabeza a su paso. Seguro que debía sentirse sola a veces...
- ¿Cild? ¿Me estas escuchando? - Dijo Noa, sentada frente a ella.
- ¿eh? ¿Y Anima?
- ¿Anima? Cuando yo llegue no había nadie – Contesto Noa mientras le cortaba el vendaje del brazo.
Cild no dijo nada más, se quedo en silencio mirando como Noa liberaba su brazo de aquel vendaje infernal que le impedía trabajar.
- Bueno, esto ya esta – Dijo Noa retirando lo que quedaba de venda.
- Gracias Noa.
- Ahora ve al cuarto de Zero, quiere hablar contigo.
- Esta bien – Contesto Cild mientras movía el brazo lentamente, ya que aun lo tenia medio adormecido.
Cild subió las escaleras hasta el tercer piso, donde Zero le estaba esperando. Llamo a la puerta, y después de escuchar un “adelante” desde el interior abrió la puerta y entro. Echo un vistazo y no estaba Zero solo, estaba junto a Jin y Anima.
- Te estábamos esperando, Cild. - Dijo Zero mientras ella cerraba la puerta.
Cild se planto frente a ellos sin decir nada, solo miro de reojo a Anima por unos instantes antes de decir:
- ¿Que ocurre?
Zero se acomodo en su sillón viejo.
- Nada, simplemente que como ya estas curada puedes volver a trabajar, que vivir aquí no es gratis.
- Lo se – Dijo Cild mordiéndose la lengua para no echarle en cara de quien era culpa de su “enfermedad”.
Zero se dio cuenta de que Cild se moría de ganas de echar la culpa a otro, a Romeo o a él mismo, pero no le dio mas importancia y prosiguió.
- Por lo que vi, eres una atacante mas bien de próxima distancia...
Cild asintió.
- Así que a partir de ahora iras de pareja con Jin.
Cild se sorprendió.
- ¿Como que Jin? ¿Y Romeo?
- Aun le queda mucha recuperación por delante – Dijo Anima de forma tajante.
Cild no rebatió eso, sabia que a Romeo aun le quedaban casi dos años de recuperación según Noa y Zero. Miro a Jin de arriba a abajo, al menos parecía una persona competente.
- Espero que hagamos buen equipo – Dijo Jin sonriendo.
Zero miro a ambas, después del error de emparejar a Romeo y Cild temía que esta pareja también saliera mal, pero al fin y al cabo era Jin, era una de las mejores del gremio, todo iría bien.
- Bueno, tenéis una misión – Dijo Zero.
- ¿Ya? - Pregunto Cild, sin demasiadas ganas.
- Cuestas dinero, ¿lo sabes? Así que a trabajar. - Y dicho esto Zero entrego a Jin un pequeño mapa – Tenéis que ir allí.
Con mucha desgana Cild salio de la habitación, seguida por Jin. Una vez más Anima y Zero se quedaron solos.
- ¿Crees que esta vez ira mejor? - Pregunto Zero.
- ¿Temes por sus vidas?
- Temo por mis planes.
- Lo suponía... No te preocupes, Jin puede con todo. - Dijo mientras iba hacia la puerta.
- Menos contigo.
Ese ultimo comentario hizo sonreír a Anima, y aun que Zero no pudo verlo sabia que había sonreído ante aquello. Si Anima tenia un defecto, era la soberbia.
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- Me abuurrooo... - Dijo Cild en voz alta a ver si alguien le prestaba atención.
- Deja de quejarte – Dijo Anima mientras entraba en la habitación.
Sus miradas se cruzaron un breve instante pero rápidamente Cild volvió la mirada.
- ¿A que has venido?
- ¿No decías que te aburrías? - Dijo Anima en tono burlón.
Cild aprovecho cuando Anima se quedo mirando por la ventana para mirarla. Desde el accidente Cild no había podido coger ninguna misión y habían días que los únicos que quedaban en la casa eran Zero y Anima, y como Zero nunca estaba por el salón, Cild pudo entablar una pequeña amistad con Anima. Por lo visto ella le había caído en gracia, algo poco probable por los rumores que corrían sobre Anima por el gremio. Dejando de lado que su mirada parecía que podía atravesarte, los ojos de Anima eran preciosos, a Cild le parecía raro que nadie se hubiera fijado antes pero era algo normal, ya que nadie miraba a Anima a los ojos, siempre solían agachar la cabeza a su paso. Seguro que debía sentirse sola a veces...
- ¿Cild? ¿Me estas escuchando? - Dijo Noa, sentada frente a ella.
- ¿eh? ¿Y Anima?
- ¿Anima? Cuando yo llegue no había nadie – Contesto Noa mientras le cortaba el vendaje del brazo.
Cild no dijo nada más, se quedo en silencio mirando como Noa liberaba su brazo de aquel vendaje infernal que le impedía trabajar.
- Bueno, esto ya esta – Dijo Noa retirando lo que quedaba de venda.
- Gracias Noa.
- Ahora ve al cuarto de Zero, quiere hablar contigo.
- Esta bien – Contesto Cild mientras movía el brazo lentamente, ya que aun lo tenia medio adormecido.
Cild subió las escaleras hasta el tercer piso, donde Zero le estaba esperando. Llamo a la puerta, y después de escuchar un “adelante” desde el interior abrió la puerta y entro. Echo un vistazo y no estaba Zero solo, estaba junto a Jin y Anima.
- Te estábamos esperando, Cild. - Dijo Zero mientras ella cerraba la puerta.
Cild se planto frente a ellos sin decir nada, solo miro de reojo a Anima por unos instantes antes de decir:
- ¿Que ocurre?
Zero se acomodo en su sillón viejo.
- Nada, simplemente que como ya estas curada puedes volver a trabajar, que vivir aquí no es gratis.
- Lo se – Dijo Cild mordiéndose la lengua para no echarle en cara de quien era culpa de su “enfermedad”.
Zero se dio cuenta de que Cild se moría de ganas de echar la culpa a otro, a Romeo o a él mismo, pero no le dio mas importancia y prosiguió.
- Por lo que vi, eres una atacante mas bien de próxima distancia...
Cild asintió.
- Así que a partir de ahora iras de pareja con Jin.
Cild se sorprendió.
- ¿Como que Jin? ¿Y Romeo?
- Aun le queda mucha recuperación por delante – Dijo Anima de forma tajante.
Cild no rebatió eso, sabia que a Romeo aun le quedaban casi dos años de recuperación según Noa y Zero. Miro a Jin de arriba a abajo, al menos parecía una persona competente.
- Espero que hagamos buen equipo – Dijo Jin sonriendo.
Zero miro a ambas, después del error de emparejar a Romeo y Cild temía que esta pareja también saliera mal, pero al fin y al cabo era Jin, era una de las mejores del gremio, todo iría bien.
- Bueno, tenéis una misión – Dijo Zero.
- ¿Ya? - Pregunto Cild, sin demasiadas ganas.
- Cuestas dinero, ¿lo sabes? Así que a trabajar. - Y dicho esto Zero entrego a Jin un pequeño mapa – Tenéis que ir allí.
Con mucha desgana Cild salio de la habitación, seguida por Jin. Una vez más Anima y Zero se quedaron solos.
- ¿Crees que esta vez ira mejor? - Pregunto Zero.
- ¿Temes por sus vidas?
- Temo por mis planes.
- Lo suponía... No te preocupes, Jin puede con todo. - Dijo mientras iba hacia la puerta.
- Menos contigo.
Ese ultimo comentario hizo sonreír a Anima, y aun que Zero no pudo verlo sabia que había sonreído ante aquello. Si Anima tenia un defecto, era la soberbia.
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sábado, 8 de enero de 2011
Imagenes "chibi" de los personajes de El Gremio!
He pensado que os haría gracia ver a los personajes aun que sea de esta manera. La ropa que llevan aqui no es exactamente la real pero el programa no daba para más.
Estan hechos con este programa: http://plustg.com/
¿Os gustan? as Leer más...
Estan hechos con este programa: http://plustg.com/
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Cap 12 - Recado
Aquella noche sin luna nadie del pequeño pueblo costero de Mhuan se atrevió a salir, ni siquiera los borrachos de las tabernas salían a tomar un poco de aire, puesto que todos sabían que el “lince” andaba suelto.
Jin caminaba decidida por las oscuras calles sin necesidad de un atisbo de luz, ya que sus ojos estaban hechizados con un conjuro de visión nocturna. Ese pequeño don, que nadie sabe de donde salio, era, junto con su puntería, lo que mas temían sus enemigos. Le había costado tres días a caballo llegar hasta este pueblo escondido entre los acantilados del sureste de Gea. Pero no tenia importancia, sabia que allí encontraría lo que necesitaba.
Llevaba varios días sin comer así que entro en una de las tabernas que aun permanecían abiertas, aun que intentaban ocultarlo, al abrir las puertas todos enmudecieron de terror, Jin normalmente parecía una persona afable y tranquila pero cuando estaba trabajando su rostro amable dejaba paso a uno serio y taimado.
Se acerco a la barra, la cual estaba llena cuando entro y vacía cuando se acerco, y dijo:
- Pongame algo de beber y de comer.
No especifico nada mas pero en seguida un plato caliente de estofado de ternera y una gran jarra de cerveza estaban frente a ella. Comió y bebió hasta estar saciada, para entonces la taberna ya estaba vacía, solo el tabernero que le sirvió seguía en el local.
- Ahora que por fin estamos solos... - Comenzó a decir Jin - … Digame donde puedo encontrarle – Continuo mientras dejaba sobre la mesa un cuerno de color azul.
El tabernero quedo atónito al ver el cuerno, puesto que solo podía significar una cosa, que esta chica iba tras el minotauro de Ébano.
- … Esta a unas dos horas a caballo... hacia el oeste... pero... no deberías ir, es peligroso... hasta para ti.
- ¿Sabes quien soy?
- Cl-claro, el local a quedado vacío cuando has entrado....
- Pues si lo sabes... ¿por que me entretienes con tonterías? - Y dicho esto dejo una pequeña bolsa llena de monedas y se marcho.
Jin siguió el camino que el tabernero le había indicado. Cabalgo toda la noche hasta que el sol despuntaba en el horizonte reflejándose en el azul de sus ojos. Avanzada la mañana llego a su destino, la abandonada hace más de cien años y nombrada “ciudad de Ébano”, su nombre proviene del hecho de que todas las casas estaban hechas de ébano, material con el que también comerciaban. Ébano estaba custodiada por un único guardián, un minotauro de más de dos metros de alto.
Desmontó y dejó atado el caballo a las puertas de la ciudad, el animal estaba inquieto y eso asusto un poco a Jin pero no dio marcha atrás. Preparó su arco y entró en la ciudad con pies de plomo, agudizando la vista al máximo, nunca antes le había tenido que sacar partido a sus ojos, ya que la ciudad estaba cubierta por arboles y los rayos del sol no conseguían penetrar en la espesa armadura vegetal.
Llego a una pequeña plaza en la cual había algo de claridad, llevaba ya casi una hora en la ciudad y ni rastro del minotauro, no podía estar muerto pues era una criatura que podía alcanzar los mil años de edad y no envejecer. Quería llamarlo y hacerle salir de su escondite pero Jin estaba casi segura que si el minotauro estaba en la ciudad ya debía saber que ella estaba allí. Continuo avanzando hasta entrar en un pequeño callejón, cuando dio unos pocos pasos las paredes se movieron bruscamente impidiendo la retirada. De repente Jin oyó una fuerte respiración frente a ella, el callejón estaba tan oscuro que sus ojos no pudieron ver que el minotauro se alzaba frente a ella, amenazante, pero su piel notó la leve brisa que levanto al alzar su maza y pudo esquivar, a duras penas, un golpe que podría haber sido mortal. Jin choco contra la pared del callejón pero pudo esquivar el golpe, nuevamente la brisa que sintió en la piel la libró de otro golpe al agacharse rápidamente. No pudo verlo pero oyó como la pared se derrumbaba y la aprovecho para escapar. Corrió por una casa polvorienta sin apenas visión seguida muy de cerca por una bestia que hacia temblar el suelo que pisaba.
Aun que si el minotauro la alcanzaba la haría pedazos Jin no tenia miedo, pues todo estaba saliendo como esperaba. Atrajo al minotauro hasta la pequeña plaza, e interponiendo la fuente seca entre ella y él, freno, mirando a la bestia a los ojos. Realmente era terrorífico, Era una enorme bestia cubierta de pelo tan negro como el ébano que cubría la ciudad, ojos inyectados en sangre de mirada severa, cabeza de toro con cuernos azules, uno de ellos roto, y grandes manos de semejanza humana.
- Estabas muy bien escondido esta vez... Casi casi consigues atraparme – Dijo Jin con tono burlón.
Realmente no era la primera vez que se veían, hacia unos años Jin entro en Ébano por soberbia y un poco de estupidez, en busca de emociones y casi no logra contarlo, pero pudo llevarse un pequeño trofeo en su huida fortuita.
El minotauro no se tomo demasiado bien ese tono y menos cuando Jin le mostró que ahora usaba su cuerno de colgante.
- No vengo a por ti esta vez, así que no te metas – Dijo ya más seria.
El minotauro se planto firme en señal de desafío, no tenia intención de dejarla salir con vida de nuevo. Jin bufo resignada, esperaba un poco de colaboración de una criatura suficientemente inteligente para temer a la muerte. Tensó su arco y apunto directamente a su corazón.
- No me obligues, bestia.
El minotauro se limito a mirarla fijamente a los ojos, no temía sus flechas. Jin tenso aun mas el arco con intención de disparar pero antes de poder fijar el objetivo el minotauro salto sobre ella. Jin solo tuvo tiempo de rodar hacia un lado para evitar el ataque, y a su vez esquivo otro más mientras seguía rodando. Cuando estuvo suficientemente lejos de la bestia se arrodillo y le disparo directamente a la cara pero el minotauro paro la fecha con su brazo. La bestia arranco la flecha y rugió fuertemente a Jin mostrando sus colmillos, se puso en pie y corrió hacia Jin para envestirla pero Jin volvió a rodar sobre si misma. El minotauro, sin control, acabo empotrado contra una de las paredes de madera con su único cuerno, entonces Jin aprovecho ese momento para correr tras la fuente. Cuando llego tras ella el minotauro se libero, giro sobre sus talones y volvió a correr contra Jin para envestirla, sin importarle que la fuente seca se interponía entre ellos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca Jin de una zancada subió a lo alto de la fuente y apuntando con su arco disparo una flecha certera a uno de los ojos del minotauro. Esto no freno su embestida, cosa con la que Jin contaba, y entonces Jin cayo con todo su peso sobre la flecha, pisándola con el pie y hundiéndola completamente en la cabeza de la bestia.
Ambos cayeron al suelo, Jin solo recibió unas pocas contusiones pero la bestia yacía muerta frente a ella.
- Te dije que no venia a por ti...
Se acerco al cadáver del minotauro, y con un pequeño cuchillo de sierra rebano el otro cuerno y lo guardo en su zurrón.
Jin continuo su búsqueda, ahora mas tranquila, por la ciudad hasta que encontró el campanario. Entro y subió hasta donde dormían las campanas, y allí encontró lo que buscaba. Un huevo de halcón purpura, no sabia para que quería Zero algo así, ni le importaba demasiado, pero debía admitir que las formas de color purpura que se formaban caprichosamente en el cascaron eran muy hermosas. Cogió el huevo tranquilamente, puesto que los halcones purpura abandonaban los huevos hasta que estos se abrían, lo guardo cuidadosamente en una bolsa de cuero acolchada y se marcho de aquella oscura ciudad. Volvió a subir a su caballo y marcho hacia Uvra, hacia el gremio. as Leer más...
Jin caminaba decidida por las oscuras calles sin necesidad de un atisbo de luz, ya que sus ojos estaban hechizados con un conjuro de visión nocturna. Ese pequeño don, que nadie sabe de donde salio, era, junto con su puntería, lo que mas temían sus enemigos. Le había costado tres días a caballo llegar hasta este pueblo escondido entre los acantilados del sureste de Gea. Pero no tenia importancia, sabia que allí encontraría lo que necesitaba.
Llevaba varios días sin comer así que entro en una de las tabernas que aun permanecían abiertas, aun que intentaban ocultarlo, al abrir las puertas todos enmudecieron de terror, Jin normalmente parecía una persona afable y tranquila pero cuando estaba trabajando su rostro amable dejaba paso a uno serio y taimado.
Se acerco a la barra, la cual estaba llena cuando entro y vacía cuando se acerco, y dijo:
- Pongame algo de beber y de comer.
No especifico nada mas pero en seguida un plato caliente de estofado de ternera y una gran jarra de cerveza estaban frente a ella. Comió y bebió hasta estar saciada, para entonces la taberna ya estaba vacía, solo el tabernero que le sirvió seguía en el local.
- Ahora que por fin estamos solos... - Comenzó a decir Jin - … Digame donde puedo encontrarle – Continuo mientras dejaba sobre la mesa un cuerno de color azul.
El tabernero quedo atónito al ver el cuerno, puesto que solo podía significar una cosa, que esta chica iba tras el minotauro de Ébano.
- … Esta a unas dos horas a caballo... hacia el oeste... pero... no deberías ir, es peligroso... hasta para ti.
- ¿Sabes quien soy?
- Cl-claro, el local a quedado vacío cuando has entrado....
- Pues si lo sabes... ¿por que me entretienes con tonterías? - Y dicho esto dejo una pequeña bolsa llena de monedas y se marcho.
Jin siguió el camino que el tabernero le había indicado. Cabalgo toda la noche hasta que el sol despuntaba en el horizonte reflejándose en el azul de sus ojos. Avanzada la mañana llego a su destino, la abandonada hace más de cien años y nombrada “ciudad de Ébano”, su nombre proviene del hecho de que todas las casas estaban hechas de ébano, material con el que también comerciaban. Ébano estaba custodiada por un único guardián, un minotauro de más de dos metros de alto.
Desmontó y dejó atado el caballo a las puertas de la ciudad, el animal estaba inquieto y eso asusto un poco a Jin pero no dio marcha atrás. Preparó su arco y entró en la ciudad con pies de plomo, agudizando la vista al máximo, nunca antes le había tenido que sacar partido a sus ojos, ya que la ciudad estaba cubierta por arboles y los rayos del sol no conseguían penetrar en la espesa armadura vegetal.
Llego a una pequeña plaza en la cual había algo de claridad, llevaba ya casi una hora en la ciudad y ni rastro del minotauro, no podía estar muerto pues era una criatura que podía alcanzar los mil años de edad y no envejecer. Quería llamarlo y hacerle salir de su escondite pero Jin estaba casi segura que si el minotauro estaba en la ciudad ya debía saber que ella estaba allí. Continuo avanzando hasta entrar en un pequeño callejón, cuando dio unos pocos pasos las paredes se movieron bruscamente impidiendo la retirada. De repente Jin oyó una fuerte respiración frente a ella, el callejón estaba tan oscuro que sus ojos no pudieron ver que el minotauro se alzaba frente a ella, amenazante, pero su piel notó la leve brisa que levanto al alzar su maza y pudo esquivar, a duras penas, un golpe que podría haber sido mortal. Jin choco contra la pared del callejón pero pudo esquivar el golpe, nuevamente la brisa que sintió en la piel la libró de otro golpe al agacharse rápidamente. No pudo verlo pero oyó como la pared se derrumbaba y la aprovecho para escapar. Corrió por una casa polvorienta sin apenas visión seguida muy de cerca por una bestia que hacia temblar el suelo que pisaba.
Aun que si el minotauro la alcanzaba la haría pedazos Jin no tenia miedo, pues todo estaba saliendo como esperaba. Atrajo al minotauro hasta la pequeña plaza, e interponiendo la fuente seca entre ella y él, freno, mirando a la bestia a los ojos. Realmente era terrorífico, Era una enorme bestia cubierta de pelo tan negro como el ébano que cubría la ciudad, ojos inyectados en sangre de mirada severa, cabeza de toro con cuernos azules, uno de ellos roto, y grandes manos de semejanza humana.
- Estabas muy bien escondido esta vez... Casi casi consigues atraparme – Dijo Jin con tono burlón.
Realmente no era la primera vez que se veían, hacia unos años Jin entro en Ébano por soberbia y un poco de estupidez, en busca de emociones y casi no logra contarlo, pero pudo llevarse un pequeño trofeo en su huida fortuita.
El minotauro no se tomo demasiado bien ese tono y menos cuando Jin le mostró que ahora usaba su cuerno de colgante.
- No vengo a por ti esta vez, así que no te metas – Dijo ya más seria.
El minotauro se planto firme en señal de desafío, no tenia intención de dejarla salir con vida de nuevo. Jin bufo resignada, esperaba un poco de colaboración de una criatura suficientemente inteligente para temer a la muerte. Tensó su arco y apunto directamente a su corazón.
- No me obligues, bestia.
El minotauro se limito a mirarla fijamente a los ojos, no temía sus flechas. Jin tenso aun mas el arco con intención de disparar pero antes de poder fijar el objetivo el minotauro salto sobre ella. Jin solo tuvo tiempo de rodar hacia un lado para evitar el ataque, y a su vez esquivo otro más mientras seguía rodando. Cuando estuvo suficientemente lejos de la bestia se arrodillo y le disparo directamente a la cara pero el minotauro paro la fecha con su brazo. La bestia arranco la flecha y rugió fuertemente a Jin mostrando sus colmillos, se puso en pie y corrió hacia Jin para envestirla pero Jin volvió a rodar sobre si misma. El minotauro, sin control, acabo empotrado contra una de las paredes de madera con su único cuerno, entonces Jin aprovecho ese momento para correr tras la fuente. Cuando llego tras ella el minotauro se libero, giro sobre sus talones y volvió a correr contra Jin para envestirla, sin importarle que la fuente seca se interponía entre ellos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca Jin de una zancada subió a lo alto de la fuente y apuntando con su arco disparo una flecha certera a uno de los ojos del minotauro. Esto no freno su embestida, cosa con la que Jin contaba, y entonces Jin cayo con todo su peso sobre la flecha, pisándola con el pie y hundiéndola completamente en la cabeza de la bestia.
Ambos cayeron al suelo, Jin solo recibió unas pocas contusiones pero la bestia yacía muerta frente a ella.
- Te dije que no venia a por ti...
Se acerco al cadáver del minotauro, y con un pequeño cuchillo de sierra rebano el otro cuerno y lo guardo en su zurrón.
Jin continuo su búsqueda, ahora mas tranquila, por la ciudad hasta que encontró el campanario. Entro y subió hasta donde dormían las campanas, y allí encontró lo que buscaba. Un huevo de halcón purpura, no sabia para que quería Zero algo así, ni le importaba demasiado, pero debía admitir que las formas de color purpura que se formaban caprichosamente en el cascaron eran muy hermosas. Cogió el huevo tranquilamente, puesto que los halcones purpura abandonaban los huevos hasta que estos se abrían, lo guardo cuidadosamente en una bolsa de cuero acolchada y se marcho de aquella oscura ciudad. Volvió a subir a su caballo y marcho hacia Uvra, hacia el gremio. as Leer más...
martes, 28 de diciembre de 2010
Cap 11 – Gemelas
Perdonad el retraso, he tenido varios problemas personales pero aquí tenéis el capitulo once un poco mas largo de lo normal, para que no os quejéis.
Disfrutad y gracias por leer^^
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Hace cuatro años, en un pequeño pueblo de las montañas, en la torre del gremio Mont-chu.
Unos pasos por el pasillo retumbaron de buena mañana, se detuvieron al llegar a la habitación de las gemelas Ukmash. La joven abrió la puerta y como de costumbre solo podía ver la cabellera del color del atardecer de su hermana entre las sabanas de su cama. Nia y Noa eran gemelas, eran totalmente idénticas excepto en dos detalles, por una parte su personalidad tan opuesta y por otra, y por el cual los demás podían reconocerlas, la largura de su cabello. Ambas tenían el mismo color anaranjado de su madre pero Nia lucia una cabellera larga hasta prácticamente las rodillas, puesto que no se preocupaba demasiado de cortarlo, y Noa tenia el cabello hasta la mitad de la espalda nada mas.
- ¡Nia! ¡Despierta! El maestro quiere verte ahora.
- Hummm – Gruño Nia tapándose con la manta hasta arriba.
Nia frunció el ceño y tiro de la sabana con fuerza al grito:
- ¡Que te levantes he dicho!
Tan fuerte tiro, que Nia cayo de bruces al suelo.
- ¡Pero seras bestia! - Grito Nia mientras se levantaba.
- Deja de quejarte y vístete, que el maestro quiere verte.
Dicho esto se marcho, dejando a una Nia medio dormida. Durante unos breves momentos estuvo asimilando la frase de su hermana. Cuando la descifro por completo se vistió corriendo y salio como alma que lleva el diablo hasta la sala del maestro.
Una vez delante de la puerta se adecento un poco el pelo y las ropas, dio unos golpecitos a la puerta y la abrió.
- ¿Me ha hecho llamar, maestro? - Dijo tímidamente.
- Ah, Nia, pasa pasa, te estábamos esperando.
Nia entro y vio como todos los grandes magos del circulo del consejo estaban reunidos. Se sintió un poco confusa pues este tipo de reuniones eran secretas y nadie que no fuera del circulo del consejo podía entrar o tan siquiera saber que había una reunión en curso. El circulo del consejo lo formaban los maestros de los gremios mas poderosos de este lado del continente.
- ¿A que esperas? Ven, acercate – Dijo el maestro con aquel tono tan amable que le caracterizaba.
Nia se relajo por un momento, la voz del maestro siempre la calmaba pero cuando vio el semblante serio de todos los demás magos allí reunidos supo que algo no iba bien. Se coloco frente al maestro he hizo una reverencia, mientras los demás magos la rodearon.
Todos se quedaron en silencio, mirándola, hasta que Nia no pudo mas y hablo:
- ¿Ocurre algo? - Dijo ya preocupada.
Al final el maestro suspiro pesadamente y se decidió a hablar.
- Nos han llegado rumores Nia... Rumores sobre tu hermana Noa...
Nia dio un respingo, ¿que clase de rumores podían circular sobre su hermana si todo el mundo la adoraba? Es mas, ¿como de serios debían ser los rumores para que la convoque el circulo del consejo? Nia miro con incredulidad a su maestro, esperando respuestas a estas preguntas que no era necesario formular.
- … Como bien sabes esta prohibido entablar amistad con alguien que no sea mago...
- Si, lo se – Le interrumpió Nia.
- Pues bien, ha llegado a nuestros oídos que Noa no solo a entablado una amistad con un no-mago sino que han llegado mucho mas lejos.
Nia no podía creer lo que oía, su hermana, su propia hermana, la que siempre le decía a ella por activa y por pasiva que debía cumplir las normas del gremio, había violado una de las normas mas importantes. Los magos solo podían casarse entre ellos para evitar que su sangre poseedora de magia se perdiera entre “mestizos” así que normalmente los maestros de los gremios de magos se ocupaban de prometer a sus miembros entre ellos, y Noa ya estaba prometida ademas.
- Así pues... – Continuo el maestro sacando a Nia de sus pensamientos -... Como familiar tuyo directo que es debes encargarte personalmente de castigarle con la pena mayor.
Se noto en el tono de las palabras del maestro que le dolió tener que decirlo pero era una orden directa del circulo del consejo. Nia no se fijo en ese detalle, solo podía notar como las manos le temblaban y el cuerpo le pesaba cada vez mas, no podía creer lo que le pedían... Le pedían que matara a su hermana con sus propias manos.
Hizo una reverencia y salio de la sala, en silencio. Cuando cerro la puerta tras de si no pudo seguir conteniendo las lagrimas y rompió en llanto.
Llegada la noche, Nia salio a pasear con Noa por los alrededores del pueblo, llegando a un barranco desde el que se podía ver todo el pueblo.
- ¿Que pasa Nia? - Dijo Noa – Llevas muy callada desde esta mañana, ¿que te han regañado? - Pregunto sonriendo.
Nia no le respondió, estaba demasiado ensimismada como para darse cuenta de que le hablaban. Noa la miro con tristeza.
- Entonces te lo han dicho, ¿no?
Nia la miro con incredulidad.
- ¿Entonces es cierto?
Noa asintió.
- Si, tenia intención de presentártelo esta noche pero se marcho esta mañana por miedo a las represalias.
- ¿¡En que estabas pensando!? ¿¡Sabes cual es el castigo por esto!?
- Lo se muy bien, pero no esperaba que te fueran a castigar a ti también – Dijo con una sonrisa muy triste – Lo siento tanto...
- ¿¡Que lo sientes!? ¿¡Estas de broma!? ¡No pienso hacerlo!
Noa se quedo perpleja ante estas palabras.
- … ¿Como que no? ¡Debes hacerlo! O nos mataran a las dos.
- ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! - Repitió Nia varias veces como una niña pequeña - ¡Me niego a hacerle algo así a mi propia sangre!
Noa no pudo contener las lagrimas, estaba dispuesta a morir por su pecado pero no quería que su hermana pagara por sus errores también.
- ¿¡Me has oído!? ¡No pienso hacerlo!
Mientras decía esto Noa le ataco. Nia esquivo la onda de energía por poco.
- Pero... ¿que haces?...
- Si no me quieres matar por orden del maestro te obligare a que tengas que hacerlo. - Dijo mientras cargaba otra onda de energía.
Nia no podía creer lo que estaba viendo, todo era demasiado confuso, hasta aquella tranquila mañana todo había sido como siempre. Noa la había ido a despertar cuando le hizo el desayuno, ella no le hizo caso y cuando se levanto el desayuno ya estaba frió... como cada día. No podía creer que todo estaba cambiando de repente.
Paso una hora en la que Noa ataco sin cesar a Nia y ella solo se limito a esquivarlos, no le ataco ni una sola vez. Noa ya estaba al limite, estaba cansada y apenas tenia fuerzas para otro hechizo.
- Por favor... detente... - Suplico Nia mientras lloraba.
- …. Nun...ca.... - Dijo Noa mientras intentaba recuperar el aliento.
Volvió a atacarla y otra vez Nia lo esquivo. Noa ya no podía mantenerse en pie, le temblaban las piernas.
- Hermana... por favor... - Dijo Nia mientras se acercaba a ella.
Noa alzo su bastón hacia ella, deteniendo su avance.
- Si te acercas te volveré a atacar.
Noa al ver que esto no iba a tener final si Nia no ponía de su parte, y sabiendo que nunca lo haría, de repente tiro su bastón contra Nia, tirándola al suelo, y corrió tanto como pudo hacia el barranco.
- ¡Te quiero mucho Nia! - Grito antes de lanzarse por el barranco.
Nia no pudo gesticular palabra mientras veía como su hermana se suicidaba ante sus ojos.
Tras varios minutos en shock Nia bajo lentamente la montaña hasta llegar hasta el cuerpo de su hermana. Había mucha sangre a su alrededor, no podía soportar mirarla. Habían ganado, las normas de un gremio de soberbios habían ganado, le habían arrebatado a la única persona que quería, a su única familia. ¿Y para que? Para mantener “limpia” la estúpida sangre mágica. No, esto no iba a quedar así, Noa no iba a morir de esta forma, no lo iba a permitir.
Nia cogió un pequeño cuchillo que llevaba consigo, corto su propio cabello hasta dejarlo tan corto como Noa. Enterró a su hermana en lo alto del barranco, el lugar favorito de las dos. Y hecho todo esto marcho hacia Mont-chu. Ya no era Nia.
Como nadie sabia nada de la misión entro tranquilamente en la torre, mientras todos la llamaban “Noa”. Llego hasta la puerta del maestro y la hizo volar por los aires con una gran bola de fuego.
- ¡Sal de tu escondite, maldito viejo! ¡Si tantas ganas tienes de matarme intentalo tu mismo! - Grito Nia fuera de si.
- N-Noa... - Dijo el maestro sin salir de su asombro – Pero... tu poder mágico... ¡Yo note como desaparecía!
- Notaste mal, viejo – Y dicho esto una ráfaga de rayos fueron a parar al estomago del maestro que no pudo cubrirse al encontrarse atónito ante la figura viva de Noa.
El maestro murió al instante, Nia rió ante el cadáver del que le había quitado a su hermana. Salio de la torre matando a todos aquellos que se interponían en su camino. En total murieron veinticinco magos, casi un cuarto del total de miembros del gremio.
Nia volvió a la tumba de su hermana.
- ¿Has visto eso Noa? He matado a los que te querían hacer daño... pero no te preocupes, que no volverá a pasar, no, yo... yo viviré tu vida por ti, … Noa seguirá existiendo... Nia, Nia sera la que muera... tu no... yo, yo moriré... no tienes que preocuparte de nada, ¿vale?
Se quedo en silencio como si escuchara a alguien hablar.
- Si claro, buscare otro gremio mejor que este, donde te dejen enamorarte de quien tu elijas, si, si... estaremos bien.... - Comenzó a llorar mientras hablaba - …. muy bien... te lo prometo... Nunca volverás a sentirte sola por que... yo estaré ahí contigo.... por siempre... as Leer más...
Disfrutad y gracias por leer^^
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Hace cuatro años, en un pequeño pueblo de las montañas, en la torre del gremio Mont-chu.
Unos pasos por el pasillo retumbaron de buena mañana, se detuvieron al llegar a la habitación de las gemelas Ukmash. La joven abrió la puerta y como de costumbre solo podía ver la cabellera del color del atardecer de su hermana entre las sabanas de su cama. Nia y Noa eran gemelas, eran totalmente idénticas excepto en dos detalles, por una parte su personalidad tan opuesta y por otra, y por el cual los demás podían reconocerlas, la largura de su cabello. Ambas tenían el mismo color anaranjado de su madre pero Nia lucia una cabellera larga hasta prácticamente las rodillas, puesto que no se preocupaba demasiado de cortarlo, y Noa tenia el cabello hasta la mitad de la espalda nada mas.
- ¡Nia! ¡Despierta! El maestro quiere verte ahora.
- Hummm – Gruño Nia tapándose con la manta hasta arriba.
Nia frunció el ceño y tiro de la sabana con fuerza al grito:
- ¡Que te levantes he dicho!
Tan fuerte tiro, que Nia cayo de bruces al suelo.
- ¡Pero seras bestia! - Grito Nia mientras se levantaba.
- Deja de quejarte y vístete, que el maestro quiere verte.
Dicho esto se marcho, dejando a una Nia medio dormida. Durante unos breves momentos estuvo asimilando la frase de su hermana. Cuando la descifro por completo se vistió corriendo y salio como alma que lleva el diablo hasta la sala del maestro.
Una vez delante de la puerta se adecento un poco el pelo y las ropas, dio unos golpecitos a la puerta y la abrió.
- ¿Me ha hecho llamar, maestro? - Dijo tímidamente.
- Ah, Nia, pasa pasa, te estábamos esperando.
Nia entro y vio como todos los grandes magos del circulo del consejo estaban reunidos. Se sintió un poco confusa pues este tipo de reuniones eran secretas y nadie que no fuera del circulo del consejo podía entrar o tan siquiera saber que había una reunión en curso. El circulo del consejo lo formaban los maestros de los gremios mas poderosos de este lado del continente.
- ¿A que esperas? Ven, acercate – Dijo el maestro con aquel tono tan amable que le caracterizaba.
Nia se relajo por un momento, la voz del maestro siempre la calmaba pero cuando vio el semblante serio de todos los demás magos allí reunidos supo que algo no iba bien. Se coloco frente al maestro he hizo una reverencia, mientras los demás magos la rodearon.
Todos se quedaron en silencio, mirándola, hasta que Nia no pudo mas y hablo:
- ¿Ocurre algo? - Dijo ya preocupada.
Al final el maestro suspiro pesadamente y se decidió a hablar.
- Nos han llegado rumores Nia... Rumores sobre tu hermana Noa...
Nia dio un respingo, ¿que clase de rumores podían circular sobre su hermana si todo el mundo la adoraba? Es mas, ¿como de serios debían ser los rumores para que la convoque el circulo del consejo? Nia miro con incredulidad a su maestro, esperando respuestas a estas preguntas que no era necesario formular.
- … Como bien sabes esta prohibido entablar amistad con alguien que no sea mago...
- Si, lo se – Le interrumpió Nia.
- Pues bien, ha llegado a nuestros oídos que Noa no solo a entablado una amistad con un no-mago sino que han llegado mucho mas lejos.
Nia no podía creer lo que oía, su hermana, su propia hermana, la que siempre le decía a ella por activa y por pasiva que debía cumplir las normas del gremio, había violado una de las normas mas importantes. Los magos solo podían casarse entre ellos para evitar que su sangre poseedora de magia se perdiera entre “mestizos” así que normalmente los maestros de los gremios de magos se ocupaban de prometer a sus miembros entre ellos, y Noa ya estaba prometida ademas.
- Así pues... – Continuo el maestro sacando a Nia de sus pensamientos -... Como familiar tuyo directo que es debes encargarte personalmente de castigarle con la pena mayor.
Se noto en el tono de las palabras del maestro que le dolió tener que decirlo pero era una orden directa del circulo del consejo. Nia no se fijo en ese detalle, solo podía notar como las manos le temblaban y el cuerpo le pesaba cada vez mas, no podía creer lo que le pedían... Le pedían que matara a su hermana con sus propias manos.
Hizo una reverencia y salio de la sala, en silencio. Cuando cerro la puerta tras de si no pudo seguir conteniendo las lagrimas y rompió en llanto.
Llegada la noche, Nia salio a pasear con Noa por los alrededores del pueblo, llegando a un barranco desde el que se podía ver todo el pueblo.
- ¿Que pasa Nia? - Dijo Noa – Llevas muy callada desde esta mañana, ¿que te han regañado? - Pregunto sonriendo.
Nia no le respondió, estaba demasiado ensimismada como para darse cuenta de que le hablaban. Noa la miro con tristeza.
- Entonces te lo han dicho, ¿no?
Nia la miro con incredulidad.
- ¿Entonces es cierto?
Noa asintió.
- Si, tenia intención de presentártelo esta noche pero se marcho esta mañana por miedo a las represalias.
- ¿¡En que estabas pensando!? ¿¡Sabes cual es el castigo por esto!?
- Lo se muy bien, pero no esperaba que te fueran a castigar a ti también – Dijo con una sonrisa muy triste – Lo siento tanto...
- ¿¡Que lo sientes!? ¿¡Estas de broma!? ¡No pienso hacerlo!
Noa se quedo perpleja ante estas palabras.
- … ¿Como que no? ¡Debes hacerlo! O nos mataran a las dos.
- ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! - Repitió Nia varias veces como una niña pequeña - ¡Me niego a hacerle algo así a mi propia sangre!
Noa no pudo contener las lagrimas, estaba dispuesta a morir por su pecado pero no quería que su hermana pagara por sus errores también.
- ¿¡Me has oído!? ¡No pienso hacerlo!
Mientras decía esto Noa le ataco. Nia esquivo la onda de energía por poco.
- Pero... ¿que haces?...
- Si no me quieres matar por orden del maestro te obligare a que tengas que hacerlo. - Dijo mientras cargaba otra onda de energía.
Nia no podía creer lo que estaba viendo, todo era demasiado confuso, hasta aquella tranquila mañana todo había sido como siempre. Noa la había ido a despertar cuando le hizo el desayuno, ella no le hizo caso y cuando se levanto el desayuno ya estaba frió... como cada día. No podía creer que todo estaba cambiando de repente.
Paso una hora en la que Noa ataco sin cesar a Nia y ella solo se limito a esquivarlos, no le ataco ni una sola vez. Noa ya estaba al limite, estaba cansada y apenas tenia fuerzas para otro hechizo.
- Por favor... detente... - Suplico Nia mientras lloraba.
- …. Nun...ca.... - Dijo Noa mientras intentaba recuperar el aliento.
Volvió a atacarla y otra vez Nia lo esquivo. Noa ya no podía mantenerse en pie, le temblaban las piernas.
- Hermana... por favor... - Dijo Nia mientras se acercaba a ella.
Noa alzo su bastón hacia ella, deteniendo su avance.
- Si te acercas te volveré a atacar.
Noa al ver que esto no iba a tener final si Nia no ponía de su parte, y sabiendo que nunca lo haría, de repente tiro su bastón contra Nia, tirándola al suelo, y corrió tanto como pudo hacia el barranco.
- ¡Te quiero mucho Nia! - Grito antes de lanzarse por el barranco.
Nia no pudo gesticular palabra mientras veía como su hermana se suicidaba ante sus ojos.
Tras varios minutos en shock Nia bajo lentamente la montaña hasta llegar hasta el cuerpo de su hermana. Había mucha sangre a su alrededor, no podía soportar mirarla. Habían ganado, las normas de un gremio de soberbios habían ganado, le habían arrebatado a la única persona que quería, a su única familia. ¿Y para que? Para mantener “limpia” la estúpida sangre mágica. No, esto no iba a quedar así, Noa no iba a morir de esta forma, no lo iba a permitir.
Nia cogió un pequeño cuchillo que llevaba consigo, corto su propio cabello hasta dejarlo tan corto como Noa. Enterró a su hermana en lo alto del barranco, el lugar favorito de las dos. Y hecho todo esto marcho hacia Mont-chu. Ya no era Nia.
Como nadie sabia nada de la misión entro tranquilamente en la torre, mientras todos la llamaban “Noa”. Llego hasta la puerta del maestro y la hizo volar por los aires con una gran bola de fuego.
- ¡Sal de tu escondite, maldito viejo! ¡Si tantas ganas tienes de matarme intentalo tu mismo! - Grito Nia fuera de si.
- N-Noa... - Dijo el maestro sin salir de su asombro – Pero... tu poder mágico... ¡Yo note como desaparecía!
- Notaste mal, viejo – Y dicho esto una ráfaga de rayos fueron a parar al estomago del maestro que no pudo cubrirse al encontrarse atónito ante la figura viva de Noa.
El maestro murió al instante, Nia rió ante el cadáver del que le había quitado a su hermana. Salio de la torre matando a todos aquellos que se interponían en su camino. En total murieron veinticinco magos, casi un cuarto del total de miembros del gremio.
Nia volvió a la tumba de su hermana.
- ¿Has visto eso Noa? He matado a los que te querían hacer daño... pero no te preocupes, que no volverá a pasar, no, yo... yo viviré tu vida por ti, … Noa seguirá existiendo... Nia, Nia sera la que muera... tu no... yo, yo moriré... no tienes que preocuparte de nada, ¿vale?
Se quedo en silencio como si escuchara a alguien hablar.
- Si claro, buscare otro gremio mejor que este, donde te dejen enamorarte de quien tu elijas, si, si... estaremos bien.... - Comenzó a llorar mientras hablaba - …. muy bien... te lo prometo... Nunca volverás a sentirte sola por que... yo estaré ahí contigo.... por siempre... as Leer más...
lunes, 20 de diciembre de 2010
Banda Sonora y capitulo 10!
Llevo tiempo pensando en la musica que escucho para inspirarme a la hora de escribir y me he dado cuenta que muchas de esas canciones quedan bien con los personajes principales. Asi que ire podiendo esas canciones, por ahora os dejo con lo que seria la musica de intro de El Gremio:
Si se os ocurren canciones para Zero y compañia no dudeis en decirmelo!
Por cierto, el capitulo 10 (yuju, 10 ya! No esperaba llegar xD) a sido mas corto pero os he dejado un suculento detalle al final, espero que os haya gustado^^
Yogur! Leer más...
Esta cancion de BlindGuardian da nombre a la novela, es la que lo empezo todo^^ (No, no he copiado a FairyTail, los gremios existian antes que ellos, no nos pongamos como las fangirls de crepusculo eh? ¬¬u)
Si se os ocurren canciones para Zero y compañia no dudeis en decirmelo!
Por cierto, el capitulo 10 (yuju, 10 ya! No esperaba llegar xD) a sido mas corto pero os he dejado un suculento detalle al final, espero que os haya gustado^^
Yogur! Leer más...
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